Este es mi primer comentario en serio sobre el texto en el que se relacionan Foucault y Wittgenstein.
Ví allí tres nexos diferentes: la teoría como caja de herramientas, la filosofía no es normativa, y la crítica al sujeto.
No está de más decir que para establecer relaciones uno debe tomarse algunas libertades interpretativas, y por eso no estoy interesado en discutir las lecturas de Wittgenstein y Foucault, además de que nos sacaría del asunto.
De las tres relaciones sólo quiero decir que me interesan las dos primeras. La primera porque es la que el autor más enfatiza, y la segunda por gusto propio, además porque considero que es un buen lugar para pensar la dimensión politica de la actividad filosófica.
Creo que el nexo que establece el autor sobre la idea de herramienta o caja de herramientas debemos precisarla bastante porque no me quedó claro si es el lenguaje el que es caja de herramientas, o si lo es la teoría, o si acaso se concibe que todo uso del lenguaje conlleva presuposiciones teóricas, o es en sí mismo ya teórico.
Creo que todas las opciones están abiertas y que seguramente las incluyentes son más adecuadas para comprender el texto, que las excluyentes.
Como sea, planteo para la discusión el siguiente problema. Aunque la idea de herramienta está vinculada al carácter no "normante" de la filosofía, no veo con claridad cómo pueden los discursos-saberes (lenguajes-teorías)ser útiles sin que sus contenidos tengan al menos una pretensión de verdad. En una pregunta: ¿cómo podríamos usar una herramienta discursiva en la que no creyeramos, al menos provisionalmente, como verdadera? El debate, creo, se extiende a la consieración del valor de la verdad para las prácticas, por oposición a las teorías pragmáticas de la verdad.
Miguel Ángel 5 de noviembre, 1 de la tarde, hora de Granada
De Wittgenstein a Foucault. La teoría como caja de herramientas.
En principio, me faltó claridad sobre ciertos términos, pues no sé en qué medida “lenguaje” en Wittgenstein, y “discurso” y “teoría” en Foucault son análogos. Dejaré esta cuestión de lado, por lo pronto, pero antes quiero señalar que la figura de la caja de herramientas se aplica en Foucault al carácter que debe ser propio de la teoría, mientras que en Wittgenstein alude a una descripción de la naturaleza del lenguaje. De cualquier modo, quiero sostener como hipótesis de lectura que, en efecto, el pensamiento de Foucault y el de Wittgenstein se unen en una perspectiva instrumental o estratégica sobre el lenguaje, pero creo que se separan en lo que sería el propósito de tal instrumento y del recurso a su análisis, y en esa medida, en el recorrido que supondría la investigación para cada uno.
Ambos autores parecen compartir la idea de que el lenguaje es el lugar al que se acude mediante el análisis, con miras a alcanzar un propósito ulterior, en un caso, quizá, la tranquilidad, y en otro, quizá también, el hallazgo de un arma de combate. Así, las relaciones entre estos dos autores, señaladas en el texto, están dadas fundamentalmente por una comprensión de la teoría y del lenguaje, que se da acerca en el carácter instrumental que dicha comprensión conlleva. Sin embargo, encuentro más bien algunas diferencias, que me quiero presentar de manera sucinta, basándome solo en la presentación que el texto hace de ambos filósofos.
Me parece que al afirmar que tanto Wittgenstein como Foucault consideran el lenguaje como el método de análisis de la filosofía, falta una consideración de lo que tal definición conlleva dentro del pensamiento de cada autor.
En Foucault la idea del lenguaje cobra relevancia en tanto los discursos develan la configuración de los saberes, y por ello el vínculo con el poder es intrínseco. Así, me parece, el interés por las prácticas no se da en el mismo sentido en el que se define el lenguaje como indiscernible de los modos de vida. En ambos casos, ciertamente se tiene una comprensión del lenguaje en estrecha relación con lo que se hace en las comunidades, pero en el caso de Foucault se mantiene una dimensión política, la exhortación al intelectual a emprender una tarea que supone una revisión de la historia, mientras que Wittgenstein parece estar describiendo la naturaleza del lenguaje con miras disolver los problemas de la filosofía, en el nivel de los individuos que se encuentran atormentados con sus problemas (confusiones).
Estas diferencias me parecen fundamentales pues tocan la orientación del pensamiento en cada uno de ellos, es decir, el interés filosófico mismo con el que desarrollan sus planteamientos. Como señalaba, en el caso de Wittgenstein parece darse un interés personal, casi íntimo, en tanto la filosofía cobra relevancia justamente para la tranquilidad de quien se halle sometido a los encantos del lenguaje, mientras que en Foucault la labor del filósofo (o del académico en general) parece indiscernible de una tarea que es fundamentalmente política, cuyo objeto está en el ámbito de lo público en tanto lucha (resistencia al poder) y cuyo procedimiento se inserta en la historia, por decirlo de algún modo.
Para ambos hay que ir al lenguaje, pero probablemente por distintas razones en cada caso. Y en este punto pienso en que ambos conciben el lenguaje de distinta manera... Para Wittgenstein, el lenguaje está amarrado a nuestras formas de vida, y ello es un hecho. El punto es que cuando estamos enredados en un lío filosófico, se hace necesario prestar atención al lenguaje, para aclarar la confusión y recuperar la tranquilidad, y me atrevería a decir que hasta ahí llega el interés por la filosofía. Para Foucault, si bien el lenguaje guarda estrecha relación con las prácticas, es en el descubrimiento de tal relación donde comienza la tarea... De acuerdo con la cita de Deleuze, para Foucault la teoría como caja de herramientas debe funcionar no solo para uno mismo. Por otra parte, para Wittgenstein la idea de la caja de herramientas alude a una descripción de la naturaleza del lenguaje, y no propiamente a la teoría.
La idea misma de caja de herramientas difiere en ambos autores, y al definirla, muestran también la diferencia en el talante de su filosofía. Wittgenstein describe el funcionamiento del lenguaje; Foucault señala el trabajo teórico como la búsqueda de un instrumento. Ahora bien, deteniéndome un poco en Foucault, me interesa especialmente la descripción de dicho instrumento: "una lógica propia de (en el texto dice 'a') las relaciones de poder y las luchas que se establecen alrededor de ellas". ¿Eso quiere decir que la teoría hace que nos resulte significativo un fenómeno? Si fuera así, ¿Cómo entender propiamente el papel del intelectual? Y la otra duda que me queda es si el trabajo que propone Foucault tiene que ver con el análisis de conceptos, como por ejemplo encierro, prisión, etc, en cuyo caso encuentro una relación más cercana con Wittgenstein. Esto en el sentido de que el análisis de las prácticas es indiscernible del de sus modos de hablar, y con ello se afirma la idea de que el lenguaje está amarrado a formas de vida. Con todo, insisto, me queda la sensación de que el interés de Foucault y de Wittgenstein por las prácticas es distinto... Por último, acerca de Foucault, quiero llamar la atención sobre el hecho de que la reflexión que él describe debe darse sobre situaciones dadas, y de ahí su vínculo con la historia, vínculo que no veo en Wittgenstein.
Ahora bien, resulta notable que mientras Wittgenstein habla específicamente de filosofía, Foucault habla en general de intelectuales, o de teoría. Y esto me llama la atención en el contexto de las lecturas que hemos hecho con Ramos, y en el de mis propias inquietudes acerca de la "academia", porque no sé hasta qué punto las preguntas deban seguir orientadas hacia la filosofía misma. Parecemos seguir inmersos en la cuestión del método, y ciertamente no es sorprendente que saberes como el de la filosofía encuentren en su propio quehacer una fuente recurrente de cuestionamientos, entre otras cosas, con el interés de que las investigaciones mismas avancen. Sin embargo, me resulta difícil hallar lugar en este nivel de buena parte de la teoría contemporánea, para la posibilidad de desarrollar inquietudes más aterrizadas, más cercanas...
Finalmente, me interesa sobre todo la idea de que haya que desarrollar no propuestas sino instrumentos. Me pregunto por el papel de los intelectuales, y de los intelectuales jóvenes, en un país como el nuestro, de cuya experiencia sé que cada uno de nosotros ha tenido mucho para pensar. Y Rubio tenía razón, quizá, en que los alemanes nunca se pusieron pensar en que había que hacer una filosofía alemana, y así con todos los reconocidos, pero sí me pregunto por qué el objeto de nuestra reflexión sigue estando en la comprensión del pensamiento europeo y las tradiciones reconocidas, que siguen estando lejos (quiero resaltar que no es el caso de todos los pensadores, y pienso en autores como Dany Marrero, Santiago Castro, por nombrar algunos, cuyo trabajo, sin embargo, yo misma desconozco), y por qué no tenemos nuestro propio presente como objeto de reflexión (y no hablo solo de situaciones "saturadas" como la violencia o la política, sino también de lo que uno tendría para denunciar en los medios de comunicación, y en manifestaciones de nuestra cultura, en nuestra religiosidad, en nuestro arte... en nuestra academia, en nuestro sistema educativo, en nuestras dinámicas económicas...) En últimas, lo que me cuestiono es si no estamos ante la necesidad de un nuevo modo de pensar... me pregunto si apostarle a "hacer filosofía" hoy, en Colombia, no supone en buena medida que nos inventemos qué significa ello, de acuerdo con lo que encontremos necesario y con un modo que nos resulte adecuado...
Publicado el comentario de Lucía voy a hacer un comentario breve y uno detenido. El segundo deberá esperar, pues trataré de hilarlo con el mío.
Noto algo curioso en el comentario de Lucía. Sus apreciaciones sbre el artículo son de esas de filosofía autorreferencial; es decir, comenta cómo ve ella lo que el autor dice sobre las posiciones teóricas de los filósofos en cuestión, y plantea discusiones sobre precisiones teoricas sobre sus teorías. Sin embargo, el comentario termina reclamando que pensemos alguna alternativa a esta filosofía de estilo RCN, como dice Carlos.
Sigo sin entender los comentarios de Miguel Ángel. Sobre su primera propuesta, me gustaría quizá una mayor explicación sobre el debate planteado, pues tengo la sensación de que por ahí no va la discusión, al menos no para mi. Claro, esto hay que elaborarlo, y espero poder desarrollarlo en un escrito, en cuyo caso se los haré llegar. Por lo pronto, me inquieta la noción de discurso pues me interesa indagar por el modo en el que configuraciones semánticas logran articular prácticas y creencias de las personas, no solo a nivel individual sino a nivel "social", lo cual me sorprende cada vez más.
Señores, Por fin me aparezco. Por un lado, les cuento que escribí un texto sin leer el de ustedes (lo voy a colgar pronto). Por otro lado, haré un par de comentarios sobre lo que han dicho. Primero, lo de la filosofía "estilo RCN" se debe a que esos programas son autoreferenciales, la televisión habla de sí misma, ella y sus programas son el tema del programa de televisión que se llama "estilo RCN". En segundo lugar, no sé si haya una discusión montada, creo que estamos en eso. En este punto tenemos cuatro propuestas de discusión: 1. La teoría como caja de herramientas; 2. La filosofía no es normativa; 3. La reflexión en Colombia y el distanciamiento frente a una reflexión de, por, para, en la filosofía (algo así); 4. Precisar la noción de discurso para indagar por el modo en el que configuraciones semánticas logran articular prácticas y creencias de las personas. Hago a un lado la primera, porque no estoy familiarizado con esa expresión, pero creo que con mi propuesta volveremos a ella, además, hago a un lado la última porque creo que se opone a la filosofía como caja de herramientas, pues sería volver al asunto de una pregunta general que pueda dar cuenta de los asuntos particulares, en este caso la relación que se nos pide trazar. Personalmente, estoy de acuerdo con Miguel en la tematización del texto que leímos. Debo confesarles que me inclino por el segundo tema, "la filosofía no es normativa", pero, me gustaría formular este tema a partir de una indicación que hizo Lucía: "no sé hasta qué punto las preguntas deban seguir orientadas hacia la filosofía misma. Parecemos seguir inmersos en la cuestión del método, y ciertamente no es sorprendente que saberes como el de la filosofía encuentren en su propio quehacer una fuente recurrente de cuestionamientos, entre otras cosas, con el interés de que las investigaciones mismas avancen". Me parece que cuando hablo de filosofía como en "estilo RCN" hago un poco de referencia a ese punto. La propuesta, si les suena, pensemos cómo articular el segundo tema con la formulación de problemas más allá de la filosofía.
Voy a partir, y en lo posible mantenerme, en el comienzo del texto leído: “Puede parecer extraño que un autor tan altamente politizado como Michel Foucault trate de relacionarse con la filosofía de Ludwig Wittgenstein, filosofía esta que ha sido considerada por diversos sectores de tinte conservador, desde un punto de vista político (p. 79).” Me parece inconveniente el comienzo de “el autor”: señalar el tema de la política en Michel Foucault y en Wittgenstein, y esto, por varias razones. La primera, porque afirma que Wittgenstein no es político y sí, conservador ¿qué es político entonces? Hasta donde entiendo ese apelativo, el de “conservador”, es tan político como el de “anarquista”, “socialista”, o “liberal”… Para terminar con la perogrullada, permítanme decir, que éste es un asunto que atañe a lo que veo como una imprecisión que se puede “salir de madre” con facilidad. La segunda razón es un asunto de competencia disciplinar. Parto de un supuesto, «me parece que en los tiempos que corren y en particular dentro de la academia, la despolitización de un pensador (no en ciertas formas de filosofía) puede convertirse en una objeción al mismo»; aunque “el autor” no pretende valorar los trabajos a partir del tema de la política, para ciertas tradiciones académicas tomar en serio la afirmación de lo político en Wittgenstein, pondría a Foucault en un lugar privilegiado respecto al austriaco sin ninguna justificación diferente a un prejuicio. Además, si se toma en serio lo de “conservador” la situación, es decir, el prejuicio ‘politista’ afirmaría el rechazo a Wittgenstein —A esto me refería con “salirse de madre”. Por último, la tercera razón, y apropósito de la anterior, cabría preguntarse ¿qué lugar tiene lo político en dos proyectos tan afines y disímiles al tiempo? Mejor, ante mi supuesto, ¿vale la pena preguntarse por la preeminencia de lo político en los trabajos de ambos? ¿Vale la pena en general hacerse la pregunta por la política? Según entiendo, "el autor" vincula los escritos de Wittgenstein y Foucault, por que en ambos se puede ver la idea del “lenguaje como caja de herramientas”, y esto, porque ellos “hacen del lenguaje el método de análisis de la filosofía” —debo contarles que no entiendo esta afirmación. También, los vincula porque en ambos la filosofía se piensa como actividad que tiende a la descripción. De estos dos puntos en común, “el autor” propone uno que nombra, en relación con el lenguaje, como: “punto de vista estratégico o instrumental”. Tras esta presentación, “el autor” vuelve al tema de la política en Michel Foucault y citando a Deleuze, muestra que el trabajo de ellos se trata de una resistencia a los intentos de totalización. Con lo anterior, “el autor” muestra una inquietud política en Wittgenstein, insinuando equivalencias entre el “mostrar” del TLP, y la negativa a “proponer” de Foucault —me parece que a esto es lo que Miguel llama "la filosofía no normativa". En tercer lugar, “el autor” indica el rechazo al sujeto constituyente como otro punto común entre Wittgenstein y Foucault, y vincula éste asunto y el anterior, a través de un espacio trascendental que ambos parecen rastrear y que, a título personal, no veo posible. No voy a entrar en los detalles del texto, tampoco voy a contestar ni negativa ni afirmativamente la tercera pregunta hecha arriba. Más bien quiero apostar que en los trabajos de ambos autores la pregunta fundamental es epistemológica. Tras largos siglos de discusión sobre el estatuto del conocimiento, tal vez una de las respuestas más comunes en la actualidad es la salida que ambos comparten (tenía "salida pragmática", pero con la lectura del escrito de Miguel ya no sé como llamarla). Una salida, que en lugar de justificar nuestro conocimiento del mundo, exclusivamente en los objetos, o en el sujeto, o en Dios, o en qué se yo… recurre, a las actividades de los hombres (aquí, por lo menos en Foucault, hay un tema por desenmarañar, la preeminencia de las prácticas lingüísticas sobre las que no lo son una distinción que parece abandonar después de La Arqueología del saber, pero que no hace explícito; en Wittgenstein el asunto es por los “usos del lenguaje” y que yo sepa nada más. —sobre la preeminencia de lo “discursivo” Sloterdijk plantea una discusión en “Las reglas sobre el parque humano” con el Heidegger de “La carta al humanismo”). El problema que tiene la alternativa de ambos —si es que se puede llamar problema— es que rechaza las explicaciones generales —totalizadoras si se quiere—, no porque sean fascistas, no porque sean incorrectas, sino porque en el detalle, las muchas formas de “hacer” se hacen inaprensibles, irreductibles a uno o unos conceptos. Insisto, el problema es epistemológico porque la pregunta es por la legitimidad de lo que conocemos, y por eso la respuesta se presenta en términos de investigaciones; y éstas se ocupan o de “los usos del lenguaje” o de “las prácticas”. Claro, ya se ve una posible relación con eso que llamé política —noción que uso más por inercia que por claridad sobre la misma—; al tomar la alternativa por estas investigaciones, conceptos tan generales como ciudadano, Estado, Nación, colombianos, europeos, salud, entre otros caen en un juego de indeterminación que nos obliga a rastrear situaciones específicas y no el modo en que se debe pensar el todo de nuestros actos, el todo de las legislaciones, el todo de nuestra ‘normalidad’ corporal…
Me parece que, en términos de nuestros amigos de Francia, podría decirse que «lo primero es la diferencia, por ello, toda identidad es un ejercicio de violencia». No pretendo que esta mala referencia al pensamiento francés sea un razonamiento —ni siquiera tiene su forma—, pero algo así muestra la apuesta política que defienden, por lo menos la que nos recuerda “el autor” cuando cita al conversación entre Deleuze y Foucault (ver p. 286). Con esta mala referencia pretendo hacer una última cosa, mostrar que ante todo se supone una noción de mundo, una diferencia fundamental que obliga a ¿luchar? ¿resistirse? ¿tomar con cuidado? a la identidad. Y esa lucha, ese resistirse, ese cuidado, convierten el problema en un asunto político, por lo menos eso parece seguirse. Tal vez sea la poca claridad en el uso de la palabra 'política', tal vez sea la necesidad de justificar “la papita”, tal vez, sea una moda intelectual, tal vez se pueda hablar de ‘un gran proyecto justificador’ que primero tendría que ser justificado, lo que nos pone ante los muchos matices de la palabra ‘política’. En todo caso, más que presentar lo que “en serio” es lo fundamental de los trabajos de Wittgenstein y Foucault, quise indicar, apostar, que lo político no es lo único que justifica sus alternativas, ni es un tema tan determinante que ser o no ser político en una forma de producir valores académicos, ni es tan obvio que sea un error no tomar ese camino.
por la referencia explícita de sus comentarios voy a precisar dos de mis puntos. (1) No me interesan Foucault ni Wittgenstein y por eso no considero valioso, al menos en primera instancia de esta discusión, empezar a pensar en conceptos, tesis, o teorías de estos autores, tal como se entienden en la academia. No descarto en todo caso que en algún momento podamos apelar a un recurso así para entender mejor algún asunto. (2) El punto que he querido tocar en mi propuesta está relacionado con la sugerencia de una filosofía como actividad, como práctica vinculada a alguna finaliad. Así entendida ella sería herramienta. Sin embargo, la insistencia en la oposición herramienta/teoría no me deja pensar porque considero que para usar algo como herramienta suponemos un conjunto de ideas sobre lo que es problemático, sobre cómo solucionarlo y sobre medios eficientes e ineficientes para solucionarlo, de modo que resultamos comprometidos con la verdad de algunas afirmaciones teóricas. El denbate es tan simple como el viejo problema de si los métodos o las prácticas no conllevan presuposiciones teóricas.
Lo único que me gustaría insistir es que vale la pena preguntarse cómo quitarle el estatuto normante a la filosofía, si aceptamos que las prácticas o actividades filosóficas tienen contenidos normativos con pretensiones de verdad.
Los dos puntos son claramente rechazables, y no tendría problema alguno e abandonarlos, sin embargo he visto algunos puntos de contacto con los comentarios de los dos que me inclinan a no renunciar todavía a encontrar algún eje para discutir.
pronto elaboraré un comentario más detenido. Por ahora pido el favor de que los comentarios sean breves, pues, la verdad ya me está costando trabajo tener todos los debates en mente.
La primera, estoy de acuerdo con Miguel en que los comentarios deben ser más cortos. La segunda, dado que estamos encontrando un punto común de discusión, propongo que cada uno de nosotros formule el problema como lo entendió para hacer un nuevo espacio en el Blog. Les agradecería que lo hicieran lo antes posible, ahí les va el mío. Asumiendo que la filosofía es una actividad, y haciendo a un lado la distinción teoría/práctica, además, usando el vocabulario del último comentario de Miguel, me parece que podríamos ocuparnos de "pensar la filosofía como caja de herramientas y qué papel juega 'lo normante' bajo una idea de filosofía como esta.
Mañas de lógico. El problema de Carlos es compuesto y estoy bastante de acuerdo con algunos de sus componentes. En general estoy de acuerdo con la sugerencia de Carlos y con su planteamiento del problema así que me adhiero a su propuesta. Supongo que cuando decidamos y empecemos a discutir, sea este y otro tema, podré aclararme algunos asuntos que todavía no capto del todo.
Quedo a la espera de las propuestas de Lucía y Érika para que decidamos.
En cuanto al texto mismo, no haré ningún comentario, pues creo que con lo escrito por ustedes es suficiente. Además, encuentro en sus escritos argumentos muy interesantes, a través de los cuales puede verse la idea general del texto. Igual, la única explicación que encuentro para no hacer un breve análisis del texto, es que aparte de que yo no tengo gran conocimiento ni de Wittgenstein ni de Foucault, ninguno de nosotros está en la muy honorable búsqueda de la verdad, sino que de lo que aquí se trata es de proponer posibles discusiones útiles a los intereses de quienes formamos el grupo.
Me llama mucho la atención la discusión que plantea Miguel sobre “cómo pueden los discursos-saberes (lenguajes-teorías)ser útiles sin que sus contenidos tengan al menos una pretensión de verdad”. Pues justamente, yo considero que las herramientas son útiles en la medida en que nos comprometamos con ellas, y no por que ella nos proporcione la verdad. Así, por ejemplo encuentro a Carlos muy comprometido con Foucault, no por que este autor le ofrezca la verdad (o por lo menos eso espero yo), sino pro que le funciona para analizar casos.
Como se podrán dar cuenta, estoy procediendo, en este escrito, de forma antifilosófica, es decir, a partir de ejemplos, y lo que es peor, ejemplos personales. Esto lo hago, no solo por que el ejemplo es bueno, sino pro que me permite, de alguna manera, acercarme a una de las funciones que puede cumplir la filosofía, la de hacer distinciones.
Tomándome el atrevimiento de interpretar a Miguel, creo que es eso lo que él sugiere cuado dice “El debate, creo, se extiende a la consideración del valor de la verdad para las prácticas, por oposición a las teorías pragmáticas de la verdad” según veo, lo que se plantea es generar una discusión en la que nos permita elaborar una distinción entre verdad y utilidad, o como juega la primera en algunas prácticas determinadas. Finalmente podemos ver que la utilidad es también un criterio de verdad, es más este criterio funciona en esta época.
Me parece que en esto también estoy de acuerdo con Lucía, podemos plantearnos problemas que nos atañen a nosotros, en el ejercicio mismo de nuestro oficio, esto con el fin de discutir sobre las herramientas que nos brindan los autores o sus escritos para analizar nuestro presente. Pues, esa sería una forma de dejar de cuidarle la tumba al filósofo, para empezar a bailar sobre ella.
Bueno, para terminar, me parece muy pertinente la cuestión de Carlos sobre la sobre valoración que para la academia parece tener hoy lo político, y es sobre ese contexto que creo podemos proponer la discusión en una práctica concreta, la académica. Y me refiero específicamente a la generación de conocimiento y su actualmente necesario vínculo con lo político.
Por lo pronto, quisiera preguntar si hasta ahora la idea es “asumir la filosofía como una caja de herramientas, y dedicarnos a pensar el papel que juega lo normante en una concepción de la filosofía como la que estamos asumiendo”. ¿Sería algo así como “si la filosofía no es sino una caja de herramientas, cómo comprender sus pretensiones de normatividad, toda vez que no se acoge una herramienta sin tener ciertos compromisos con un conjunto de creencias sobre lo que es falso o verdadero? lucía
Después de nuestra intensa semana de comentarios todo parece estancado. Es una calamidad.
Hasta donde tengo entendido, habíamos ido ganando cierta unidad vaga de intereses que, en mi opinión, nos conducían a pensar en un problema específico. Creo que la detención de los comentarios se debe a que no sabemos por dónde tomar.
ESpero que sea así, y yo les cuento que a mi me gustaría estudiar un poco de medios de comunicación. No tengo nada en concreto, por eso si ustedes están interesados y tienen algo más concreto que proponer yo me adhiero con gusto.
En todo caso vale la pena que sigamos colocando comentarios.
Bueno, no sé qué podemos hacer con esto que Miguel Ángel llama "cierta unidad vaga de intereses". Yo, en efecto, no sé qué camino tomar, pero manifiesto que me adhiero a las propuestas que ustedes puedan tener si queremos continuar en la cosntrucción de ese problema específico. Por otra parte, me interesa mucho lo de medios de comunicación, y supongo que si a todos nos interesa, debemos pensar en posibles caminos de indagación... Preguntas o lecturas concretas pueden ser útiles... Estaré pensando en ello, y ya les escribiré nuevamente. lucía.
No recuerdo de cuándo es el último comentario. ¿Alguien me puede decir si este blog está muerto y ha pasdo a ser parte de la creciente basura virtual? De mi parte espero que no sea así. Por eso, desde el desesperante silencio de un medio de comunicación sin comunicaciones, y de mi completa ignorancia planteo dos preguntas:
1. ¿En qué consiste el poder de los medios de comunicación? 2. y para el que lo deseara, como yo, ¿cómo podría ponerse en cuestión ese poder o su ejercicio?
No sé si estas preguntas tienen significado o valen la pena. Por eso estoy dispuesto a investigar sobre otras que ustedes sugieran o también a explorar posibles inquietudes que ellas generen.
Bueno, respecto a las preguntas que propone Miguel Ángel, les cuento que el libro que él mismo me heredó, "Semiótica crítica y crítica de la cultura" de Manuel González de Ávila ofrece varias perspectivas para pensar tales cuestiones. En ese sentido, voy a escribir algo sobre lo que el autor señala al respecto, y enviárselos como un primer aporte en la indagación. Saludos, lucía.
A propósito de la agonía del blog, quisiera saber si recibieron el texto que les mandé en diciembre a sus correos, si tienen alguna observación (cosa que agradecería),y si tienen inconveniente con que les mande a sus correos el texto que estoy preparando ahora, que ya rebasa cuatro páginas. Un abrazo para todos,lucía.
El escrito que envío a sus correos constituye apenas un compilado de notas, que si bien peca por extenso, carece de un desarrollo conceptual. En su elaboración, encontré que una indagación sobre los medios de comunicación, desde la perspectiva que se asuma, trae estrechos vínculos con el trabajo que el Colectivo Chespirito ha comenzado y que espera desarrollar en el proyecto de investigación sobre imagen y televisión comunitaria. Quedo a la espera de sus observaciones, críticas, comentarios, objeciones y demás. Abrazos para todos, Lucía.
Migue, me gustaría que nos contaras del origen de tus pregunas propuestas en el blog acerca de los medios. Erika,¿la pregunta seguiría siendo por el lugar de la imagen televisiva en la configuración de la cultura? CarlosA., ¿cuáles son tus preguntas?
Voy a responder con brevedad a la pregunta de Érika. El origen de mis preguntas está en una inquietud creciente por la semiótica y la hermenéutica. En la filosofía del lenguaje hay varias posiciones que permiten comprender en qué medida ciertos actos de lenguaje establecen relaciones de poder, o sólo tienen significado en contextos de uso de poder. Para pensar el caso de los medios de comunicación no es fácil hacer una transposición del análisis del lenguaje al análisis de medios porque las emisiones audiovisuales tienen dimensiones sígnicas diferentes a las del lenguaje natural. Supuesta esa diferencia, estoy buscando herramientas para poder detectar con precisión diversas formas en que los medios ejercen poder para desarrollar críticas reles y consistentes frente a ellos, cuando sea preciso hacerlo. La idea es que la diferencia semiótica entre los medios audiovisuales y el lenguaje natural supone un tipo distinto de comprensión, así que una variación semiótica conlleva una variación hermenéutica.
¿Qué pasó con el comentario que colgó Carlos? Bueno, a propósito de las charlas con Carlos y con Érika, me parecería bien que nos concentráramos en la pregunta por el poder de los medios. Particularmente, me interesa seguir viendo lo de los discursos, para nuestros intereses, pensando en el caso de la tv... Sobre el comentario reciente de Migue, quisiera conectarlo con lo que hemos venido hablando sobre corrupción, así que me tomará un poco más de tiempo concentrarme en eso. Queda pendiente entonces la propuesta de Carlos sobre un "título"... Y sobre la propuesta de Erika, me parece una muy buena entrada, como se lo dije recientemente... Abrazos,lucía.
Tengo mucha confusión porque no sé cuál es la pregunta de Carlos ni la de Érika, así que no entiendo a cuál se refiere Lucía. Una mierda. Por favor firmen sus comentarios, lo necesito.
Si la pregunta es por el papel de la tv en la configuración de la culura me suena, aunque no sé bien a dónde se dirige el asunto, así que pido el favor de que quien la ya publicado me la explique un poco. Si esa no es la pregunta, por favor alguien cuénteme cuál es.
Gracias,
Miguel Ángel Pd.: ¡no saben cuanto envidio sus charlas!
Intento 3. Como lo indica el título de este comentario, esta no es la primera vez que intento comunicarme. En las ocasiones previas sugerí lo siguiente: 1. Me parece que la pregunta que formuló Miguel vale la pena rastrearla. En primer lugar la pregunta por el poder permite que se aborde el tema desde varios ángulos, por ejemplo el que propone Érica de los formatos, pero habría muchas otras posibilidades y me parece que cada uno podría aportar lo propio desde su ángulo personal. en segundo lugar, me parece que la pregunta cuestiona, no solo a los medios, sino a las preguntas por el poder mismo; en otras palabras, me parece que avanzaríamos en lo que atañe a evitar la 'mamertería' como las respuestas u objeciones fáciles del tipo: 'ese comentario es sexista porque pone a la mujer...' o 'la tv fomenta el consumismo...' 2. Dado que respaldo la pregunta de Miguel, me parece que podríamos concentrarnos en el tema de la televisión, así no solo se incluye la perspectiva de Érica, sino la de Lucía, pues ambas están trabajando en el asunto. 3. Finalmente, y esto es urgente, necesito que nos pongamos de acuerdo en el título que vamos a poner en el siguiente post. Si no proponen uno o respaldan el que voy a sugerir a continuación, pondré el siguiente: "medios de comunicación: la t.v. y el ejercicio del poder". Repito, voy a poner el anterior así suene mamerto, contéstenme en el transcurso de esta semana, sino el lunes estaremos estrenando post.
Gracias a Carlos por su lectura de mis preguntas (leyó muy bien, con caridad) y por su respaldo. Me declaro conforme con el título, también con el comentario de que suena mamerto y con la idea de que no importa.
26 comentarios:
Hola,
Este es mi primer comentario en serio sobre el texto en el que se relacionan Foucault y Wittgenstein.
Ví allí tres nexos diferentes: la teoría como caja de herramientas, la filosofía no es normativa, y la crítica al sujeto.
No está de más decir que para establecer relaciones uno debe tomarse algunas libertades interpretativas, y por eso no estoy interesado en discutir las lecturas de Wittgenstein y Foucault, además de que nos sacaría del asunto.
De las tres relaciones sólo quiero decir que me interesan las dos primeras. La primera porque es la que el autor más enfatiza, y la segunda por gusto propio, además porque considero que es un buen lugar para pensar la dimensión politica de la actividad filosófica.
Creo que el nexo que establece el autor sobre la idea de herramienta o caja de herramientas debemos precisarla bastante porque no me quedó claro si es el lenguaje el que es caja de herramientas, o si lo es la teoría, o si acaso se concibe que todo uso del lenguaje conlleva presuposiciones teóricas, o es en sí mismo ya teórico.
Creo que todas las opciones están abiertas y que seguramente las incluyentes son más adecuadas para comprender el texto, que las excluyentes.
Como sea, planteo para la discusión el siguiente problema. Aunque la idea de herramienta está vinculada al carácter no "normante" de la filosofía, no veo con claridad cómo pueden los discursos-saberes (lenguajes-teorías)ser útiles sin que sus contenidos tengan al menos una pretensión de verdad. En una pregunta: ¿cómo podríamos usar una herramienta discursiva en la que no creyeramos, al menos provisionalmente, como verdadera? El debate, creo, se extiende a la consieración del valor de la verdad para las prácticas, por oposición a las teorías pragmáticas de la verdad.
Miguel Ángel
5 de noviembre, 1 de la tarde, hora de Granada
De Wittgenstein a Foucault. La teoría como caja de herramientas.
En principio, me faltó claridad sobre ciertos términos, pues no sé en qué medida “lenguaje” en Wittgenstein, y “discurso” y “teoría” en Foucault son análogos. Dejaré esta cuestión de lado, por lo pronto, pero antes quiero señalar que la figura de la caja de herramientas se aplica en Foucault al carácter que debe ser propio de la teoría, mientras que en Wittgenstein alude a una descripción de la naturaleza del lenguaje.
De cualquier modo, quiero sostener como hipótesis de lectura que, en efecto, el pensamiento de Foucault y el de Wittgenstein se unen en una perspectiva instrumental o estratégica sobre el lenguaje, pero creo que se separan en lo que sería el propósito de tal instrumento y del recurso a su análisis, y en esa medida, en el recorrido que supondría la investigación para cada uno.
Ambos autores parecen compartir la idea de que el lenguaje es el lugar al que se acude mediante el análisis, con miras a alcanzar un propósito ulterior, en un caso, quizá, la tranquilidad, y en otro, quizá también, el hallazgo de un arma de combate. Así, las relaciones entre estos dos autores, señaladas en el texto, están dadas fundamentalmente por una comprensión de la teoría y del lenguaje, que se da acerca en el carácter instrumental que dicha comprensión conlleva.
Sin embargo, encuentro más bien algunas diferencias, que me quiero presentar de manera sucinta, basándome solo en la presentación que el texto hace de ambos filósofos.
Me parece que al afirmar que tanto Wittgenstein como Foucault consideran el lenguaje como el método de análisis de la filosofía, falta una consideración de lo que tal definición conlleva dentro del pensamiento de cada autor.
En Foucault la idea del lenguaje cobra relevancia en tanto los discursos develan la configuración de los saberes, y por ello el vínculo con el poder es intrínseco. Así, me parece, el interés por las prácticas no se da en el mismo sentido en el que se define el lenguaje como indiscernible de los modos de vida. En ambos casos, ciertamente se tiene una comprensión del lenguaje en estrecha relación con lo que se hace en las comunidades, pero en el caso de Foucault se mantiene una dimensión política, la exhortación al intelectual a emprender una tarea que supone una revisión de la historia, mientras que Wittgenstein parece estar describiendo la naturaleza del lenguaje con miras disolver los problemas de la filosofía, en el nivel de los individuos que se encuentran atormentados con sus problemas (confusiones).
Estas diferencias me parecen fundamentales pues tocan la orientación del pensamiento en cada uno de ellos, es decir, el interés filosófico mismo con el que desarrollan sus planteamientos. Como señalaba, en el caso de Wittgenstein parece darse un interés personal, casi íntimo, en tanto la filosofía cobra relevancia justamente para la tranquilidad de quien se halle sometido a los encantos del lenguaje, mientras que en Foucault la labor del filósofo (o del académico en general) parece indiscernible de una tarea que es fundamentalmente política, cuyo objeto está en el ámbito de lo público en tanto lucha (resistencia al poder) y cuyo procedimiento se inserta en la historia, por decirlo de algún modo.
Para ambos hay que ir al lenguaje, pero probablemente por distintas razones en cada caso. Y en este punto pienso en que ambos conciben el lenguaje de distinta manera... Para Wittgenstein, el lenguaje está amarrado a nuestras formas de vida, y ello es un hecho. El punto es que cuando estamos enredados en un lío filosófico, se hace necesario prestar atención al lenguaje, para aclarar la confusión y recuperar la tranquilidad, y me atrevería a decir que hasta ahí llega el interés por la filosofía. Para Foucault, si bien el lenguaje guarda estrecha relación con las prácticas, es en el descubrimiento de tal relación donde comienza la tarea... De acuerdo con la cita de Deleuze, para Foucault la teoría como caja de herramientas debe funcionar no solo para uno mismo. Por otra parte, para Wittgenstein la idea de la caja de herramientas alude a una descripción de la naturaleza del lenguaje, y no propiamente a la teoría.
La idea misma de caja de herramientas difiere en ambos autores, y al definirla, muestran también la diferencia en el talante de su filosofía. Wittgenstein describe el funcionamiento del lenguaje; Foucault señala el trabajo teórico como la búsqueda de un instrumento. Ahora bien, deteniéndome un poco en Foucault, me interesa especialmente la descripción de dicho instrumento: "una lógica propia de (en el texto dice 'a') las relaciones de poder y las luchas que se establecen alrededor de ellas". ¿Eso quiere decir que la teoría hace que nos resulte significativo un fenómeno? Si fuera así, ¿Cómo entender propiamente el papel del intelectual?
Y la otra duda que me queda es si el trabajo que propone Foucault tiene que ver con el análisis de conceptos, como por ejemplo encierro, prisión, etc, en cuyo caso encuentro una relación más cercana con Wittgenstein. Esto en el sentido de que el análisis de las prácticas es indiscernible del de sus modos de hablar, y con ello se afirma la idea de que el lenguaje está amarrado a formas de vida. Con todo, insisto, me queda la sensación de que el interés de Foucault y de Wittgenstein por las prácticas es distinto...
Por último, acerca de Foucault, quiero llamar la atención sobre el hecho de que la reflexión que él describe debe darse sobre situaciones dadas, y de ahí su vínculo con la historia, vínculo que no veo en Wittgenstein.
Ahora bien, resulta notable que mientras Wittgenstein habla específicamente de filosofía, Foucault habla en general de intelectuales, o de teoría. Y esto me llama la atención en el contexto de las lecturas que hemos hecho con Ramos, y en el de mis propias inquietudes acerca de la "academia", porque no sé hasta qué punto las preguntas deban seguir orientadas hacia la filosofía misma. Parecemos seguir inmersos en la cuestión del método, y ciertamente no es sorprendente que saberes como el de la filosofía encuentren en su propio quehacer una fuente recurrente de cuestionamientos, entre otras cosas, con el interés de que las investigaciones mismas avancen. Sin embargo, me resulta difícil hallar lugar en este nivel de buena parte de la teoría contemporánea, para la posibilidad de desarrollar inquietudes más aterrizadas, más cercanas...
Finalmente, me interesa sobre todo la idea de que haya que desarrollar no propuestas sino instrumentos. Me pregunto por el papel de los intelectuales, y de los intelectuales jóvenes, en un país como el nuestro, de cuya experiencia sé que cada uno de nosotros ha tenido mucho para pensar.
Y Rubio tenía razón, quizá, en que los alemanes nunca se pusieron pensar en que había que hacer una filosofía alemana, y así con todos los reconocidos, pero sí me pregunto por qué el objeto de nuestra reflexión sigue estando en la comprensión del pensamiento europeo y las tradiciones reconocidas, que siguen estando lejos (quiero resaltar que no es el caso de todos los pensadores, y pienso en autores como Dany Marrero, Santiago Castro, por nombrar algunos, cuyo trabajo, sin embargo, yo misma desconozco), y por qué no tenemos nuestro propio presente como objeto de reflexión (y no hablo solo de situaciones "saturadas" como la violencia o la política, sino también de lo que uno tendría para denunciar en los medios de comunicación, y en manifestaciones de nuestra cultura, en nuestra religiosidad, en nuestro arte... en nuestra academia, en nuestro sistema educativo, en nuestras dinámicas económicas...)
En últimas, lo que me cuestiono es si no estamos ante la necesidad de un nuevo modo de pensar... me pregunto si apostarle a "hacer filosofía" hoy, en Colombia, no supone en buena medida que nos inventemos qué significa ello, de acuerdo con lo que encontremos necesario y con un modo que nos resulte adecuado...
Lucía
Hola,
Publicado el comentario de Lucía voy a hacer un comentario breve y uno detenido. El segundo deberá esperar, pues trataré de hilarlo con el mío.
Noto algo curioso en el comentario de Lucía. Sus apreciaciones sbre el artículo son de esas de filosofía autorreferencial; es decir, comenta cómo ve ella lo que el autor dice sobre las posiciones teóricas de los filósofos en cuestión, y plantea discusiones sobre precisiones teoricas sobre sus teorías. Sin embargo, el comentario termina reclamando que pensemos alguna alternativa a esta filosofía de estilo RCN, como dice Carlos.
Miguel Ángel
16 de noviembre de 2006
Sigo sin entender los comentarios de Miguel Ángel. Sobre su primera propuesta, me gustaría quizá una mayor explicación sobre el debate planteado, pues tengo la sensación de que por ahí no va la discusión, al menos no para mi. Claro, esto hay que elaborarlo, y espero poder desarrollarlo en un escrito, en cuyo caso se los haré llegar.
Por lo pronto, me inquieta la noción de discurso pues me interesa indagar por el modo en el que configuraciones semánticas logran articular prácticas y creencias de las personas, no solo a nivel individual sino a nivel "social", lo cual me sorprende cada vez más.
lucía.
Señores,
Por fin me aparezco. Por un lado, les cuento que escribí un texto sin leer el de ustedes (lo voy a colgar pronto).
Por otro lado, haré un par de comentarios sobre lo que han dicho. Primero, lo de la filosofía "estilo RCN" se debe a que esos programas son autoreferenciales, la televisión habla de sí misma, ella y sus programas son el tema del programa de televisión que se llama "estilo RCN".
En segundo lugar, no sé si haya una discusión montada, creo que estamos en eso. En este punto tenemos cuatro propuestas de discusión: 1. La teoría como caja de herramientas; 2. La filosofía no es normativa; 3. La reflexión en Colombia y el distanciamiento frente a una reflexión de, por, para, en la filosofía (algo así); 4. Precisar la noción de discurso para indagar por el modo en el que configuraciones semánticas logran articular prácticas y creencias de las personas.
Hago a un lado la primera, porque no estoy familiarizado con esa expresión, pero creo que con mi propuesta volveremos a ella, además, hago a un lado la última porque creo que se opone a la filosofía como caja de herramientas, pues sería volver al asunto de una pregunta general que pueda dar cuenta de los asuntos particulares, en este caso la relación que se nos pide trazar.
Personalmente, estoy de acuerdo con Miguel en la tematización del texto que leímos. Debo confesarles que me inclino por el segundo tema, "la filosofía no es normativa", pero, me gustaría formular este tema a partir de una indicación que hizo Lucía:
"no sé hasta qué punto las preguntas deban seguir orientadas hacia la filosofía misma. Parecemos seguir inmersos en la cuestión del método, y ciertamente no es sorprendente que saberes como el de la filosofía encuentren en su propio quehacer una fuente recurrente de cuestionamientos, entre otras cosas, con el interés de que las investigaciones mismas avancen".
Me parece que cuando hablo de filosofía como en "estilo RCN" hago un poco de referencia a ese punto. La propuesta, si les suena, pensemos cómo articular el segundo tema con la formulación de problemas más allá de la filosofía.
CAL
Les envío el texto, un poco largo y diletante.
Voy a partir, y en lo posible mantenerme, en el comienzo del texto leído:
“Puede parecer extraño que un autor tan altamente politizado como Michel Foucault trate de relacionarse con la filosofía de Ludwig Wittgenstein, filosofía esta que ha sido considerada por diversos sectores de tinte conservador, desde un punto de vista político (p. 79).”
Me parece inconveniente el comienzo de “el autor”: señalar el tema de la política en Michel Foucault y en Wittgenstein, y esto, por varias razones. La primera, porque afirma que Wittgenstein no es político y sí, conservador ¿qué es político entonces? Hasta donde entiendo ese apelativo, el de “conservador”, es tan político como el de “anarquista”, “socialista”, o “liberal”… Para terminar con la perogrullada, permítanme decir, que éste es un asunto que atañe a lo que veo como una imprecisión que se puede “salir de madre” con facilidad.
La segunda razón es un asunto de competencia disciplinar. Parto de un supuesto, «me parece que en los tiempos que corren y en particular dentro de la academia, la despolitización de un pensador (no en ciertas formas de filosofía) puede convertirse en una objeción al mismo»; aunque “el autor” no pretende valorar los trabajos a partir del tema de la política, para ciertas tradiciones académicas tomar en serio la afirmación de lo político en Wittgenstein, pondría a Foucault en un lugar privilegiado respecto al austriaco sin ninguna justificación diferente a un prejuicio. Además, si se toma en serio lo de “conservador” la situación, es decir, el prejuicio ‘politista’ afirmaría el rechazo a Wittgenstein —A esto me refería con “salirse de madre”.
Por último, la tercera razón, y apropósito de la anterior, cabría preguntarse ¿qué lugar tiene lo político en dos proyectos tan afines y disímiles al tiempo? Mejor, ante mi supuesto, ¿vale la pena preguntarse por la preeminencia de lo político en los trabajos de ambos? ¿Vale la pena en general hacerse la pregunta por la política?
Según entiendo, "el autor" vincula los escritos de Wittgenstein y Foucault, por que en ambos se puede ver la idea del “lenguaje como caja de herramientas”, y esto, porque ellos “hacen del lenguaje el método de análisis de la filosofía” —debo contarles que no entiendo esta afirmación. También, los vincula porque en ambos la filosofía se piensa como actividad que tiende a la descripción. De estos dos puntos en común, “el autor” propone uno que nombra, en relación con el lenguaje, como: “punto de vista estratégico o instrumental”.
Tras esta presentación, “el autor” vuelve al tema de la política en Michel Foucault y citando a Deleuze, muestra que el trabajo de ellos se trata de una resistencia a los intentos de totalización. Con lo anterior, “el autor” muestra una inquietud política en Wittgenstein, insinuando equivalencias entre el “mostrar” del TLP, y la negativa a “proponer” de Foucault —me parece que a esto es lo que Miguel llama "la filosofía no normativa".
En tercer lugar, “el autor” indica el rechazo al sujeto constituyente como otro punto común entre Wittgenstein y Foucault, y vincula éste asunto y el anterior, a través de un espacio trascendental que ambos parecen rastrear y que, a título personal, no veo posible.
No voy a entrar en los detalles del texto, tampoco voy a contestar ni negativa ni afirmativamente la tercera pregunta hecha arriba. Más bien quiero apostar que en los trabajos de ambos autores la pregunta fundamental es epistemológica.
Tras largos siglos de discusión sobre el estatuto del conocimiento, tal vez una de las respuestas más comunes en la actualidad es la salida que ambos comparten (tenía "salida pragmática", pero con la lectura del escrito de Miguel ya no sé como llamarla). Una salida, que en lugar de justificar nuestro conocimiento del mundo, exclusivamente en los objetos, o en el sujeto, o en Dios, o en qué se yo… recurre, a las actividades de los hombres (aquí, por lo menos en Foucault, hay un tema por desenmarañar, la preeminencia de las prácticas lingüísticas sobre las que no lo son una distinción que parece abandonar después de La Arqueología del saber, pero que no hace explícito; en Wittgenstein el asunto es por los “usos del lenguaje” y que yo sepa nada más. —sobre la preeminencia de lo “discursivo” Sloterdijk plantea una discusión en “Las reglas sobre el parque humano” con el Heidegger de “La carta al humanismo”). El problema que tiene la alternativa de ambos —si es que se puede llamar problema— es que rechaza las explicaciones generales —totalizadoras si se quiere—, no porque sean fascistas, no porque sean incorrectas, sino porque en el detalle, las muchas formas de “hacer” se hacen inaprensibles, irreductibles a uno o unos conceptos.
Insisto, el problema es epistemológico porque la pregunta es por la legitimidad de lo que conocemos, y por eso la respuesta se presenta en términos de investigaciones; y éstas se ocupan o de “los usos del lenguaje” o de “las prácticas”. Claro, ya se ve una posible relación con eso que llamé política —noción que uso más por inercia que por claridad sobre la misma—; al tomar la alternativa por estas investigaciones, conceptos tan generales como ciudadano, Estado, Nación, colombianos, europeos, salud, entre otros caen en un juego de indeterminación que nos obliga a rastrear situaciones específicas y no el modo en que se debe pensar el todo de nuestros actos, el todo de las legislaciones, el todo de nuestra ‘normalidad’ corporal…
Me parece que, en términos de nuestros amigos de Francia, podría decirse que «lo primero es la diferencia, por ello, toda identidad es un ejercicio de violencia». No pretendo que esta mala referencia al pensamiento francés sea un razonamiento —ni siquiera tiene su forma—, pero algo así muestra la apuesta política que defienden, por lo menos la que nos recuerda “el autor” cuando cita al conversación entre Deleuze y Foucault (ver p. 286). Con esta mala referencia pretendo hacer una última cosa, mostrar que ante todo se supone una noción de mundo, una diferencia fundamental que obliga a ¿luchar? ¿resistirse? ¿tomar con cuidado? a la identidad. Y esa lucha, ese resistirse, ese cuidado, convierten el problema en un asunto político, por lo menos eso parece seguirse.
Tal vez sea la poca claridad en el uso de la palabra 'política', tal vez sea la necesidad de justificar “la papita”, tal vez, sea una moda intelectual, tal vez se pueda hablar de ‘un gran proyecto justificador’ que primero tendría que ser justificado, lo que nos pone ante los muchos matices de la palabra ‘política’. En todo caso, más que presentar lo que “en serio” es lo fundamental de los trabajos de Wittgenstein y Foucault, quise indicar, apostar, que lo político no es lo único que justifica sus alternativas, ni es un tema tan determinante que ser o no ser político en una forma de producir valores académicos, ni es tan obvio que sea un error no tomar ese camino.
Hola,
por la referencia explícita de sus comentarios voy a precisar dos de mis puntos. (1) No me interesan Foucault ni Wittgenstein y por eso no considero valioso, al menos en primera instancia de esta discusión, empezar a pensar en conceptos, tesis, o teorías de estos autores, tal como se entienden en la academia. No descarto en todo caso que en algún momento podamos apelar a un recurso así para entender mejor algún asunto. (2) El punto que he querido tocar en mi propuesta está relacionado con la sugerencia de una filosofía como actividad, como práctica vinculada a alguna finaliad. Así entendida ella sería herramienta. Sin embargo, la insistencia en la oposición herramienta/teoría no me deja pensar porque considero que para usar algo como herramienta suponemos un conjunto de ideas sobre lo que es problemático, sobre cómo solucionarlo y sobre medios eficientes e ineficientes para solucionarlo, de modo que resultamos comprometidos con la verdad de algunas afirmaciones teóricas. El denbate es tan simple como el viejo problema de si los métodos o las prácticas no conllevan presuposiciones teóricas.
Lo único que me gustaría insistir es que vale la pena preguntarse cómo quitarle el estatuto normante a la filosofía, si aceptamos que las prácticas o actividades filosóficas tienen contenidos normativos con pretensiones de verdad.
Los dos puntos son claramente rechazables, y no tendría problema alguno e abandonarlos, sin embargo he visto algunos puntos de contacto con los comentarios de los dos que me inclinan a no renunciar todavía a encontrar algún eje para discutir.
pronto elaboraré un comentario más detenido. Por ahora pido el favor de que los comentarios sean breves, pues, la verdad ya me está costando trabajo tener todos los debates en mente.
Miguel Ángel
Dos cosas.
La primera, estoy de acuerdo con Miguel en que los comentarios deben ser más cortos.
La segunda, dado que estamos encontrando un punto común de discusión, propongo que cada uno de nosotros formule el problema como lo entendió para hacer un nuevo espacio en el Blog.
Les agradecería que lo hicieran lo antes posible, ahí les va el mío.
Asumiendo que la filosofía es una actividad, y haciendo a un lado la distinción teoría/práctica, además, usando el vocabulario del último comentario de Miguel, me parece que podríamos ocuparnos de "pensar la filosofía como caja de herramientas y qué papel juega 'lo normante' bajo una idea de filosofía como esta.
Hola,
Mañas de lógico. El problema de Carlos es compuesto y estoy bastante de acuerdo con algunos de sus componentes. En general estoy de acuerdo con la sugerencia de Carlos y con su planteamiento del problema así que me adhiero a su propuesta. Supongo que cuando decidamos y empecemos a discutir, sea este y otro tema, podré aclararme algunos asuntos que todavía no capto del todo.
Quedo a la espera de las propuestas de Lucía y Érika para que decidamos.
Miguel Ángel
Erika se reporta
En cuanto al texto mismo, no haré ningún comentario, pues creo que con lo escrito por ustedes es suficiente. Además, encuentro en sus escritos argumentos muy interesantes, a través de los cuales puede verse la idea general del texto. Igual, la única explicación que encuentro para no hacer un breve análisis del texto, es que aparte de que yo no tengo gran conocimiento ni de Wittgenstein ni de Foucault, ninguno de nosotros está en la muy honorable búsqueda de la verdad, sino que de lo que aquí se trata es de proponer posibles discusiones útiles a los intereses de quienes formamos el grupo.
Me llama mucho la atención la discusión que plantea Miguel sobre “cómo pueden los discursos-saberes (lenguajes-teorías)ser útiles sin que sus contenidos tengan al menos una pretensión de verdad”. Pues justamente, yo considero que las herramientas son útiles en la medida en que nos comprometamos con ellas, y no por que ella nos proporcione la verdad. Así, por ejemplo encuentro a Carlos muy comprometido con Foucault, no por que este autor le ofrezca la verdad (o por lo menos eso espero yo), sino pro que le funciona para analizar casos.
Como se podrán dar cuenta, estoy procediendo, en este escrito, de forma antifilosófica, es decir, a partir de ejemplos, y lo que es peor, ejemplos personales. Esto lo hago, no solo por que el ejemplo es bueno, sino pro que me permite, de alguna manera, acercarme a una de las funciones que puede cumplir la filosofía, la de hacer distinciones.
Tomándome el atrevimiento de interpretar a Miguel, creo que es eso lo que él sugiere cuado dice “El debate, creo, se extiende a la consideración del valor de la verdad para las prácticas, por oposición a las teorías pragmáticas de la verdad” según veo, lo que se plantea es generar una discusión en la que nos permita elaborar una distinción entre verdad y utilidad, o como juega la primera en algunas prácticas determinadas. Finalmente podemos ver que la utilidad es también un criterio de verdad, es más este criterio funciona en esta época.
Me parece que en esto también estoy de acuerdo con Lucía, podemos plantearnos problemas que nos atañen a nosotros, en el ejercicio mismo de nuestro oficio, esto con el fin de discutir sobre las herramientas que nos brindan los autores o sus escritos para analizar nuestro presente. Pues, esa sería una forma de dejar de cuidarle la tumba al filósofo, para empezar a bailar sobre ella.
Bueno, para terminar, me parece muy pertinente la cuestión de Carlos sobre la sobre valoración que para la academia parece tener hoy lo político, y es sobre ese contexto que creo podemos proponer la discusión en una práctica concreta, la académica. Y me refiero específicamente a la generación de conocimiento y su actualmente necesario vínculo con lo político.
ecs
Por lo pronto, quisiera preguntar si hasta ahora la idea es “asumir la filosofía como una caja de herramientas, y dedicarnos a pensar el papel que juega lo normante en una concepción de la filosofía como la que estamos asumiendo”. ¿Sería algo así como “si la filosofía no es sino una caja de herramientas, cómo comprender sus pretensiones de normatividad, toda vez que no se acoge una herramienta sin tener ciertos compromisos con un conjunto de creencias sobre lo que es falso o verdadero?
lucía
Después de nuestra intensa semana de comentarios todo parece estancado. Es una calamidad.
Hasta donde tengo entendido, habíamos ido ganando cierta unidad vaga de intereses que, en mi opinión, nos conducían a pensar en un problema específico. Creo que la detención de los comentarios se debe a que no sabemos por dónde tomar.
ESpero que sea así, y yo les cuento que a mi me gustaría estudiar un poco de medios de comunicación. No tengo nada en concreto, por eso si ustedes están interesados y tienen algo más concreto que proponer yo me adhiero con gusto.
En todo caso vale la pena que sigamos colocando comentarios.
Miguel Ángel
Bueno, no sé qué podemos hacer con esto que Miguel Ángel llama "cierta unidad vaga de intereses". Yo, en efecto, no sé qué camino tomar, pero manifiesto que me adhiero a las propuestas que ustedes puedan tener si queremos continuar en la cosntrucción de ese problema específico. Por otra parte, me interesa mucho lo de medios de comunicación, y supongo que si a todos nos interesa, debemos pensar en posibles caminos de indagación... Preguntas o lecturas concretas pueden ser útiles... Estaré pensando en ello, y ya les escribiré nuevamente.
lucía.
No recuerdo de cuándo es el último comentario. ¿Alguien me puede decir si este blog está muerto y ha pasdo a ser parte de la creciente basura virtual? De mi parte espero que no sea así. Por eso, desde el desesperante silencio de un medio de comunicación sin comunicaciones, y de mi completa ignorancia planteo dos preguntas:
1. ¿En qué consiste el poder de los medios de comunicación?
2. y para el que lo deseara, como yo, ¿cómo podría ponerse en cuestión ese poder o su ejercicio?
No sé si estas preguntas tienen significado o valen la pena. Por eso estoy dispuesto a investigar sobre otras que ustedes sugieran o también a explorar posibles inquietudes que ellas generen.
Atento a su respuesta,
Miguel Ángel
Nota:
Mi comentario anterior es del 12 de enero del 2007.
Miguel Ángel
Bueno, respecto a las preguntas que propone Miguel Ángel, les cuento que el libro que él mismo me heredó, "Semiótica crítica y crítica de la cultura" de Manuel González de Ávila ofrece varias perspectivas para pensar tales cuestiones. En ese sentido, voy a escribir algo sobre lo que el autor señala al respecto, y enviárselos como un primer aporte en la indagación.
Saludos, lucía.
Nota:
A propósito de la agonía del blog, quisiera saber si recibieron el texto que les mandé en diciembre a sus correos, si tienen alguna observación (cosa que agradecería),y si tienen inconveniente con que les mande a sus correos el texto que estoy preparando ahora, que ya rebasa cuatro páginas.
Un abrazo para todos,lucía.
El escrito que envío a sus correos constituye apenas un compilado de notas, que si bien peca por extenso, carece de un desarrollo conceptual. En su elaboración, encontré que una indagación sobre los medios de comunicación, desde la perspectiva que se asuma, trae estrechos vínculos con el trabajo que el Colectivo Chespirito ha comenzado y que espera desarrollar en el proyecto de investigación sobre imagen y televisión comunitaria. Quedo a la espera de sus observaciones, críticas, comentarios, objeciones y demás.
Abrazos para todos, Lucía.
Migue, me gustaría que nos contaras del origen de tus pregunas propuestas en el blog acerca de los medios.
Erika,¿la pregunta seguiría siendo por el lugar de la imagen televisiva en la configuración de la cultura?
CarlosA., ¿cuáles son tus preguntas?
Hola,
Voy a responder con brevedad a la pregunta de Érika. El origen de mis preguntas está en una inquietud creciente por la semiótica y la hermenéutica. En la filosofía del lenguaje hay varias posiciones que permiten comprender en qué medida ciertos actos de lenguaje establecen relaciones de poder, o sólo tienen significado en contextos de uso de poder. Para pensar el caso de los medios de comunicación no es fácil hacer una transposición del análisis del lenguaje al análisis de medios porque las emisiones audiovisuales tienen dimensiones sígnicas diferentes a las del lenguaje natural. Supuesta esa diferencia, estoy buscando herramientas para poder detectar con precisión diversas formas en que los medios ejercen poder para desarrollar críticas reles y consistentes frente a ellos, cuando sea preciso hacerlo. La idea es que la diferencia semiótica entre los medios audiovisuales y el lenguaje natural supone un tipo distinto de comprensión, así que una variación semiótica conlleva una variación hermenéutica.
Ojalá este comentario sirva de algo.
Miguel Ángel
20 de enero de 2007
¿Qué pasó con el comentario que colgó Carlos? Bueno, a propósito de las charlas con Carlos y con Érika, me parecería bien que nos concentráramos en la pregunta por el poder de los medios. Particularmente, me interesa seguir viendo lo de los discursos, para nuestros intereses, pensando en el caso de la tv... Sobre el comentario reciente de Migue, quisiera conectarlo con lo que hemos venido hablando sobre corrupción, así que me tomará un poco más de tiempo concentrarme en eso. Queda pendiente entonces la propuesta de Carlos sobre un "título"... Y sobre la propuesta de Erika, me parece una muy buena entrada, como se lo dije recientemente...
Abrazos,lucía.
Hola,
Tengo mucha confusión porque no sé cuál es la pregunta de Carlos ni la de Érika, así que no entiendo a cuál se refiere Lucía. Una mierda. Por favor firmen sus comentarios, lo necesito.
Si la pregunta es por el papel de la tv en la configuración de la culura me suena, aunque no sé bien a dónde se dirige el asunto, así que pido el favor de que quien la ya publicado me la explique un poco. Si esa no es la pregunta, por favor alguien cuénteme cuál es.
Gracias,
Miguel Ángel
Pd.: ¡no saben cuanto envidio sus charlas!
Intento 3.
Como lo indica el título de este comentario, esta no es la primera vez que intento comunicarme. En las ocasiones previas sugerí lo siguiente:
1. Me parece que la pregunta que formuló Miguel vale la pena rastrearla. En primer lugar la pregunta por el poder permite que se aborde el tema desde varios ángulos, por ejemplo el que propone Érica de los formatos, pero habría muchas otras posibilidades y me parece que cada uno podría aportar lo propio desde su ángulo personal. en segundo lugar, me parece que la pregunta cuestiona, no solo a los medios, sino a las preguntas por el poder mismo; en otras palabras, me parece que avanzaríamos en lo que atañe a evitar la 'mamertería' como las respuestas u objeciones fáciles del tipo: 'ese comentario es sexista porque pone a la mujer...' o 'la tv fomenta el consumismo...'
2. Dado que respaldo la pregunta de Miguel, me parece que podríamos concentrarnos en el tema de la televisión, así no solo se incluye la perspectiva de Érica, sino la de Lucía, pues ambas están trabajando en el asunto.
3. Finalmente, y esto es urgente, necesito que nos pongamos de acuerdo en el título que vamos a poner en el siguiente post. Si no proponen uno o respaldan el que voy a sugerir a continuación, pondré el siguiente:
"medios de comunicación: la t.v. y el ejercicio del poder".
Repito, voy a poner el anterior así suene mamerto, contéstenme en el transcurso de esta semana, sino el lunes estaremos estrenando post.
Carlos Arturo López J.
29 de enero
Bueno, pues yo estoy de acuerdo con ese título que propone Carlos...
Y luego, ¿qué paso sigue?
lucía.
Hola,
Gracias a Carlos por su lectura de mis preguntas (leyó muy bien, con caridad) y por su respaldo. Me declaro conforme con el título, también con el comentario de que suena mamerto y con la idea de que no importa.
Miguel Ángel
30 de enero de 207
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